Adoración

Adoración - Espíritu y Verdad
La verdadera adoración está centrada en Dios. La gente tiende a enfocarse solamente en el dónde deben adorar, qué música deben cantar en la adoración, y cómo luce la adoración a otras personas. Enfocarse en estas cosas hace que perdamos completamente lo esencial. Jesús nos dice que los verdaderos adoradores, adorarán a Dios en espíritu y en verdad (Juan 4:24). ¡Esto significa que adoramos con un corazón puro!

Adoración - El Corazón del Asunto
La adoración puede incluir la oración, el leer la Palabra de Dios con un corazón abierto, cantar, participar en la comunión, y servir a otros. No está limitada a una sola acción, pero se hace apropiadamente cuando el corazón y la actitud de la persona están en el lugar correcto.

La adoración y la alabanza están reservadas sólo para Dios. Sólo Él es digno; no ninguno de sus siervos (Apocalipsis 19:19). No debemos adorar a santos, profetas, estatuas, ídolos, ángeles, ni ningún otro dios falso. No debemos adorar por la expectativa de recibir algo, como una sanación milagrosa. La adoración se hace para Dios, ¡y sólo para el placer de Dios! La adoración puede ser la alabanza pública a Dios (Salmo 22:22, 35:18), en un entorno congregacional, donde podamos proclamar a través de la música y la alabanza nuestra adoración y gratitud a Él y a lo que ha hecho por nosotros. La verdadera adoración se siente interiormente, y luego se expresa con nuestras acciones. "Hacerlo mecánicamente" por obligación, es desagradable a Dios, y se hace completamente en vano. Él puede ver a través de toda la hipocresía, y odia la adoración que no viene del corazón (Amos 5:21-24). Un ejemplo poderoso de esto es la historia de Caín y Abel, los primeros hijos de Adán y Eva. Ambos trajeron ofrendas al Señor, pero a Él sólo le agradó la de Abel. Caín trajo el regalo por obligación. Abel trajo los mejores corderos de su rebaño por verdadera fe y admiración por Dios.

Adoración - El Corazón de David
En lo referente a la adoración, el rey David fue un ejemplo fenomenal para todos nosotros. Tenía un corazón puro y agradecido hacia Dios, y lo adoró con todo su ser. Muchos de los Salmos reflejan el corazón apasionado de David para la adoración. "Bueno es alabarte, oh Jehová, Y cantar salmos a Tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana Tu misericordia, Y Tu fidelidad cada noche" (Salmo 92:1-2). Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado... (Salmo 18:3). Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su grandeza es inescrutable. (Salmo 145:3). David fue un hombre con un corazón como el de Dios, ¡porque él verdaderamente glorificó a Dios en su corazón!

Adoración - ¡Glorifica y Exalta a Dios!
La verdadera adoración no está confinada a cantar en la iglesia o a la abierta alabanza (aunque estas cosas son buenas y en la Biblia se nos recomienda hacerlas), sino es el sincero reconocimiento de Dios y de todo Su poder y gloria en las cosas que hacemos. Para adorar verdaderamente a Dios, debemos conocerlo y no ser ignorantes de Su naturaleza buena y gloriosa (Hechos 17:23). En resumen, adorar es glorificar y exaltar a Dios; ¡demostrar nuestra lealtad y admiración a nuestro Padre Celestial!

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Y tú, ¿qué piensas?

Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Dios, el Padre, envió a Su único Hijo para cumplir ese juicio por aquellos que creen en Él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y se levantó de la muerte como lo dice la Biblia. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador, declarando: «Jesús es Señor», serás salvado del juicio y podrás pasar la eternidad con Dios en el cielo.

¿Cuál es tu respuesta?

Sí, hoy he decidido seguir a Jesús

Ya soy seguidor de Jesús

Sigo teniendo preguntas


¿por qué debería Dios dejarte entrar al cielo?






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